Todo empezó con Vichy (y acabó). A partir de los 25 empecé a cuidar mi piel. Cremas hidratantes, fundamentalmente. No sé por qué, pero en esa época me enamoré de las cremas Vichy. La textura, el olor y por qué no, el hecho de saber que venían de Francia, país del que amo su cine, su literatura, sus pensadores.
Todo ese conjunto de elementos hacían que a la experiencia Vichy la viviera como un ritual sumamente placentero. Mi fidelidad hacia este laboratorio fue irreprochable y me duró 12 años. ¿Por qué se cortó este amor?
Haré un poco de historia.